Qué cambia cuando el sensor y el algoritmo trabajan juntos
En inspección real, la cámara sola no resuelve nada. Lo que marca la diferencia es cómo se combinan bandas espectrales, iluminación activa y modelo de clasificación sobre el mismo objeto, en el mismo instante. Estos son los frentes donde esa sinergia se nota.
Lectura en infrarrojo cercano y SWIR
Separar materiales que a simple vista son idénticos exige controlar la banda, el tiempo de integración y la respuesta del detector. Se trabaja con filtros de banda estrecha y normalización radiométrica para que la firma espectral no dependa del equipo que la capturó.
Reconstrucción 3D con luz estructurada
Un proyector de franjas entrega la geometría, pero la precisión cae en superficies oscuras, brillantes o en movimiento. Ajustamos el patrón, la frecuencia y la exposición según el material para que la nube de puntos sirva para medir, no solo para visualizar.
Termografía aplicada a inspección
El térmico detecta lo que el visible oculta: humedad, delaminación, puntos calientes. La clave está en la emisividad del material y en la deriva del propio sensor durante la jornada, no en la resolución nominal del detector.
Fusión de flujos con distinta latencia
Cuando coinciden una cámara térmica y una visible, la correspondencia espacial se degrada con la temperatura ambiente y la distancia focal. Trabajamos la calibración extrínseca y la sincronización temporal antes de tocar cualquier algoritmo de fusión.
Calibración y trazabilidad de la medida
Dos equipos con especificaciones parecidas pueden dar resultados opuestos en campo. Documentamos corrección de no uniformidad, referencias de calibración y criterios de repetibilidad para que el resultado sea comparable entre campañas.
Integración con el flujo de trabajo existente
El hardware no vive aislado. Definimos formatos de salida, marcas de tiempo y metadatos espectrales para que los datos entren en el sistema de inspección sin rehacer la cadena completa.