El equipo combina óptica, electrónica de sensores y aprendizaje automático. No hay perfiles decorativos: cada persona responde por una parte concreta de la cadena de identificación multiespectral, desde la selección del detector hasta la validación de resultados en condiciones reales.
Responsable de la selección de detectores InGaAs y sensores térmicos, del diseño de filtros de banda y de la corrección de no uniformidad. Ha trabajado en montajes con luz estructurada sobre superficies reflectantes y en calibración radiométrica de cámaras NIR de distintas generaciones.
Algoritmos y fusiónDesarrolla la cadena de clasificación espectral y la alineación entre flujos térmico y visible. Su trabajo se centra en la sincronización temporal, la compensación de deriva térmica del soporte y en decidir en qué dominio conviene registrar cuando hay movimiento relativo entre sensores.
Validación en campoSe encarga de medir repetibilidad y exactitud por separado, documentar cómo degradan la nube de puntos la oclusión, la vibración o el ángulo de incidencia, y registrar los errores frecuentes al comparar firmas espectrales entre equipos distintos.
Documentación técnicaTraduce las decisiones de calibración y los límites reales de cada sistema en notas verificables. Revisa que las cifras publicadas correspondan a condiciones de laboratorio o de campo, y no a valores de catálogo sin contexto.
Los perfiles y las responsabilidades se actualizan cuando cambia la instrumentación o el tipo de inspección. Si necesitás el detalle de una línea de trabajo concreta, escribinos.
Consultar por el equipoMultispectra nació resolviendo un problema concreto: comparar firmas espectrales entre cámaras de distinta generación sin perder trazabilidad. Lo que empezó como una hoja de calibración compartida entre tres laboratorios derivó en una plataforma que hoy integra sensores NIR, proyectores de luz estructurada y módulos térmicos bajo un mismo criterio de validación.
El punto de partida fue un banco óptico con filtros de banda intercambiables y una cámara InGaAs refrigerada por Peltier. Ahí se documentaron los primeros desajustes de no uniformidad y la deriva térmica del detector, que después se convirtieron en rutinas de corrección dentro del software.
Cuando entraron al proyecto dos cámaras de fabricantes diferentes, quedó claro que comparar valores crudos no servía. Se definió un protocolo de referencia con patrones de reflectancia conocida, tiempos de integración fijos y corrección de oscuro antes de cada captura. Ese protocolo sigue vigente.
La incorporación de proyectores de franjas obligó a repensar la iluminación activa: el patrón visible interfería con la captura infrarroja. Se separaron las ventanas temporales de emisión y se añadió sincronización por hardware entre proyector y sensor, con verificación de fase a distintas temperaturas de proyector.
Los primeros despliegues en exteriores mostraron que la homografía se degradaba con el sol directo sobre el soporte. Se añadieron compensaciones de deriva y una recalibración extrínseca asistida, que redujo los errores de correspondencia entre ambos flujos en jornadas largas.
Hoy la plataforma corre sobre sensores de varias generaciones y el reto ya no es capturar, sino mantener la coherencia de las firmas cuando cambia el hardware. Las decisiones recientes se centran en versionado de calibraciones y en registrar qué equipo produjo cada resultado.
Cada etapa dejó documentación técnica reutilizable: protocolos de calibración, criterios de selección de sensor y límites conocidos de cada configuración. Esa trazabilidad es lo que permite hoy comparar resultados entre laboratorios y despliegues sin perder el contexto de captura.
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