Por qué elegimos esta arquitectura de sensores
Un sensor único con filtro rotatorio introduce latencia entre capturas y desalinea el objeto si algo se mueve. Aquí cada banda tiene su propio detector y su propia óptica, sincronizados por disparo común. La consecuencia práctica es que una pieza en cinta transportadora se mide sin detenerla, y la firma espectral se compone sobre la misma posición física.
La mayoría de los sistemas montan ambos sensores sobre soportes que se dilatan con la temperatura del entorno. Nosotros fijamos la homografía en banco y compensamos la deriva del soporte por software, no por recalibración manual. En inspección exterior a mediodía, eso evita el desalineado de dos o tres píxeles que arruina la superposición de la imagen térmica sobre la visible.
Las fichas técnicas prometen resoluciones que solo se sostienen sobre superficies mate y estáticas. Preferimos declarar repetibilidad medida sobre acero pulido, plástico negro y tejido, que es donde el proyector de franjas se degrada. El cliente sabe entonces qué esperar en su línea, no en la del laboratorio del fabricante.
Los clasificadores que solo ven imágenes generadas por software fallan ante polvo, reflejos especulares o humedad en la lente. Nuestro conjunto de entrenamiento proviene de capturas reales en planta, con sus sombras y sus artefactos. Es menos vistoso en una demo y mucho más útil cuando el turno de noche cambia la temperatura del taller.
No pedimos reemplazar el PLC ni el sistema de trazabilidad. La salida del clasificador se entrega por protocolo industrial estándar y se documenta el formato de cada firma. Si su equipo necesita revisar cómo se conecta esto con procesos ya en marcha, en recursos técnicos hay notas de integración y ejemplos de configuración.
Aplicaciones por sector
Cada entorno impone sus propias condiciones: polvo, humedad, superficies reflectantes o cadenas de producción que no se detienen. Estos son los escenarios donde la combinación de sensores NIR, luz estructurada y térmica suele marcar la diferencia frente a la inspección convencional.
Separar plásticos, textiles o residuos por firma espectral exige sensores InGaAs con iluminación activa estable y algoritmos entrenados sobre el propio flujo. La variación de humedad y la velocidad de la cinta son los dos factores que más degradan el resultado.
Piezas metálicas o composites con acabados brillantes obligan a controlar el ángulo de incidencia y la temperatura del proyector. La repetibilidad importa más que la resolución nominal cuando el objetivo es detectar defectos repetidos.
Cuadros eléctricos, rodamientos y aislamientos se revisan mejor combinando térmico y visible. La clave está en la alineación de ambos flujos y en compensar la deriva del soporte cuando la cámara trabaja a la intemperie durante horas.
Autenticar sellos, tintas o etiquetas requiere comparar firmas espectrales contra una base de referencia. Sin normalización radiométrica entre equipos, los resultados dejan de ser comparables entre plantas.
Lecturas relacionadas: cadena de captura NIR, límites reales de la luz estructurada y fusión térmico-visible en exteriores.